El zar y la camisa

Un zar hallándose enfermo, dijo: “¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!”. Entonces todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al zar, más no encontraron medio alguno. Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al zar. “Si sobre la tierra se encuentra a un hombre feliz -dijo-, quítesele la camisa y que se la ponga el zar, con lo que éste será curado”.

El zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz.

Pero cierta noche, muy tarde, el hijo del zar, al pasar frente a una pobre choza, oyó que alguien exclamaba: “Gracias a Dios he trabajado y he comido bien, ¿Qué me falta?”.
El hijo del zar sintióse lleno de alegría; inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien en cambio había que darse cuanto dinero exigiere. Los enviados presentáronse a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle la camisa; pero el hombre feliz era tan pobre que no tenía camisa.

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